Demócrito

Demócrito de Abdera (en griego: Δημόκριτος; Abdera, Tracia, c. 460 a. C.-c. 370 a. C.) fue un filósofo, polímata[2] y matemático griego discípulo de Leucipo, fundador del atomismo, y maestro de Protágoras que vivió entre los siglos V-IV a. C.[3][4] Tuvo un amplio campo de intereses, pero es especialmente recordado por su concepción atomista de un universo compuesto únicamente por átomos y vacío. Se le ha considerado como «el padre de la física» o «el padre de la ciencia moderna».[5][6][7]

Demócrito

Busto de bronce identificado con Demócrito (Museo Arqueológico Nacional de Nápoles)
Información personal
Nombre en griego Δημόκριτος
Nacimiento años 460 a. C.
Abdera (Grecia)
Fallecimiento años 370 a.C.
Grecia
Religión Ateísmo[1]
Educación
Alumno de Leucipo
Información profesional
Ocupación Filósofo, matemático
Alumnos Hipócrates, Metrodoro de Quíos y Protágoras
Movimiento Atomismo

Las contribuciones exactas de Demócrito son difíciles de separar de las de su mentor Leucipo, ya que a menudo se mencionan juntas en los textos de los doxógrafos.[8] Una convergencia radica en su escepticismo crítico, el cual él decía que: "Nada sabemos de cierto, pues la verdad está en lo profundo."[9] Explicó además las sensaciones de un modo mecanicista, defendió una ética hedonista y una política democrática cosmopolita.[10][11]

Tradicionalmente se le considera un filósofo presocrático, aunque es un error de cronología, ya que fue contemporáneo de Sócrates. Desde el punto de vista filosófico se le asocia a los presocráticos por su temática (physis), mientras que Sócrates y los filósofos que le siguieron abordaron una temática ético-política. En gran parte fue ignorado en la antigua Atenas, pero era conocido y citado por Aristóteles. Platón también conocía el atomismo de Demócrito, el cual le disgustaba tanto que deseaba quemar todos sus libros.[12] No obstante, las doctrinas fueron muy influyentes en el epicureismo, y resucitadas en la Edad moderna durante la Ilustración.

Demócrito también fue conocido como El filósofo risueño (en contraste con Heráclito, "el filósofo llorón") al ser propenso a reírse de la ignorancia del mundo y considerar la alegría como el objeto de la vida.[13][14]

Biografía

Demócrito por Hendrik ter Brugghen (1628).

Su nombre, Δημόκριτος, Dēmokritos, significa «escogido del pueblo», era conocido por el sobrenombre de Milesio o Abderita.[15] Nació en la LXXX Olimpiada (460–457 a. C.) según Apolodoro de Atenas y en el LXXVII Olimpiada (470 a. C.) según en Trasilo[16], en la ciudad de Abdera (Tracia),​ capital de una polis griega situada en la actual costa norte de Grecia, al este de la desembocadura del río Nestos, cerca de la isla de Tasos[17][18], aunque se dice también que fue de la colonia jónica de Mileto, perteneciente de Teos.[19][15] Su padre Hegesístrato o Atenócrito pertenecía a una familia noble. Demócrito fue discípulo de Leucipo, probablemente también fue natural de Abdera, y tal vez Anaxágoras, siendo cuarenta años mayor que él.[19] Anaxarco y Protágoras fueron además oriundos de Abdera.

Demócrito (centro) y Protágoras (derecha) por Salvator Rosa (1663).

Estudió con magos y eruditos caldeos que el rey Jerjes I de Persia dejó en la casa de su padre, cuando se hospedó en el hogar de este durante su campaña militar contra los griegos en las guerras médicas. Siendo todavía muy joven, aprendió de ellos sobre todo astrología y teología.[19] Su padre repartió su herencia a sus hijos, siendo Demócrito el menor de sus tres hermanos, correspondiéndole cien talentos que gastó en numerosos viajes a países lejanos, para satisfacer su sed de conocimiento, en los cuales habría aprendido de magos persas, sacerdotes egipcios y caldeos. Se dice que viajó por Egipto, donde vivió cinco años y adquirió conocimientos de geometría, así como que visitó Etiopía, Mesopotamia, Babilonia, Caldea y Persia y que incluso llegó a la India en busca de conocimientos.[20] Teofrasto también habló de él como un hombre que había visto muchos países.[21]

Viajó por toda Grecia para adquirir un mejor conocimiento de sus culturas. Menciona a muchos filósofos griegos en sus escritos, y su riqueza le permitió comprar sus escritos. Leucipo, el fundador del atomismo, fue la mayor influencia sobre él. También alaba a Anaxágoras y fue amigo de Hipócrates. Al regresar, vivió pobremente y mantenido por su hermano Damasco.[22]

En Atenas fue ampliamente ignorado pese haber ganado cinco certámenes filosóficos.[2] No obstante, la obra de Demócrito fue ampliamente conocida. El mismo Aristóteles la divulgó extensamente. La razón de que no adquiriera fama fue que él mismo «no se cuidó de ser conocido; y aunque él conoció a Sócrates, Sócrates no lo conoció a él». Asimismo asistió a escuchar a los pitagóricos. Es famosa la anécdota que Platón detestaba tanto a Demócrito que quería que todos sus libros fuesen quemados pero se lo impidieron los pitagóricos Amiclas y Clitias aludiendo que era inútil pues sus escritos circulaban en muchas partes.[12][23] Platón criticó sus teorías cosmológicas en su diálogo Timeo, pero nunca citó su nombre explícitamente.[12]

Demócrito fue conocido en su época por su carácter extravagante. Se dice de él que presentía el futuro[22] y se le adjudicaron numerosas leyendas. Una de ellas dice que se arrancó los ojos en un jardín para que no estorbara en sus meditaciones la contemplación del mundo externo.

Protágoras fue su discípulo directo[24][25] y, posteriormente, el principal filósofo influido por Demócrito fue Epicuro.

Hiparco de Nicea asegura, según Diógenes Laercio, que Demócrito murió de forma indolora a los ciento nueve años de edad.[26] Todos los autores de la antigüedad que hayan hecho referencia a su edad, coinciden en que vivió unos cien años.[12] Según Aulo Gelio, Tertuliano y Cicerón, Demócrito se privó voluntariamente de la vida. Existen dos fechas sobre su fallecimiento: en 420 a. C.,[27] o, la que actualmente se toma como verdadera, en 370 a. C.

Obras

Diógenes Laercio listó una serie de escritos de Demócrito que superan las setenta obras sobre ética, física, matemática e incluso artes técnicas música[28], por lo que Demócrito es considerado un autor enciclopédico.[11][29][30]

Entre sus obras más importantes se cita su Gran Diacosmos, por la cual obtuvo, por plebiscito popular, un premio de quinientos talentos.[12] Escribió precisamente el Gran Diacosmos para defenderse de las posibles acusaciones que se hacían a aquellos que malgastaban la herencia de sus padres.[12] También escribió otra obra cuando era joven llamada Pequeño Diacosmos.[16] Este título también se le atribuye a su maestro Leucipo.[31][32][33]

No se conservaron tales escritos, y de toda esta producción solo han sobrevivido unos trescientos fragmentos menores, la mayor parte de los cuales son reflexiones morales de las cuales solo se conocen fragmentos, sobre todo gracias a las alusiones de Aristóteles y de Teofrasto. Diógenes Laercio recogió tanto las doctrinas de Demócrito y su maestro. Demócrates conservó unas ochenta y cuatro máximas morales de Demócrito.[34] Existen diversas colecciones de esos fragmentos, como las de Diels-Kranz[35], Salomón Luria[36] y Walter Leszl.[37]

Filosofía

Llorón Heráclito, risueño Demócrito, por Bramante

Pese a ser contemporáneo con Sócrates, Aristóteles juntó a Demócrito con los filósofos naturales (físicos) presocráticos.[38] Entre los pensadores que influyeron en las doctrinas de Demócrito, cabe destacar a los geómetras egipcios y a Anaxágoras, cuyas homeomerias son consideradas como el antecedente más inmediato de la teoría de los átomos.

Junto con su maestro, Leucipo, Demócrito es considerado fundador de la escuela atomista. Se inscribe entre los pos-eleatas, en tanto que acepta los principios establecidos por Jenófanes y Parménides, pero desarrolla una filosofía pluralista como Anaxágoras o Empédocles. Para Demócrito, los principios de todas las cosas son los átomos y el vacío, lo demás es dudoso y opinable.[39] Por ejemplo, la razón por la cual piensa Demócrito que tiene una pluma en la mano, es un proceso puramente físico y mecanicista; el pensamiento y la sensación son atributos de la materia reunida en un modo suficientemente fino y complejo, y no de ningún espíritu infundido por los dioses a la materia.

Detestó los placeres que a la larga producen dolor. Presentó a la materia como autocreada, e integrada por átomos. Los cambios físicos y químicos se debían a la física, no a la magia. Aunque el atomismo materialista de Demócrito se ha identificado como una doctrina atea en tiempos posteriores, no está claro si negó por completo que los dioses podrían existir.[40][41]

El atomismo

Demócrito desarrolló la «teoría atómica del universo», concebida por su mentor, el filósofo Leucipo. Esta teoría, al igual que todas las teorías filosóficas griegas, no apoya sus postulados mediante experimentos, sino que se explica mediante razonamientos lógicos. Defiende que toda la materia no es más que una mezcla de elementos originarios que poseen las características de inmutabilidad y eternidad, concebidos como entidades infinitamente pequeñas y, por tanto, imperceptibles para los sentidos, a las que Demócrito llamó átomo (ἄτομο), que son dos palabras griegas que significan ἄ (a)=sin | τομο (tomo)=división, «indivisible», o «sin división».

La teoría atomista de Demócrito y Leucipo se puede esquematizar así:

  • Los átomos se diferencian solo en forma y tamaño, pero no por cualidades internas.
  • Las propiedades de la materia varían según el agrupamiento de los átomos.

El vacío

Démocrite méditant sur le siège de l'âme (Democritus meditando sobre el alma, 1868). Estatua en bronce por Léon-Alexandre Delhomme (1841-1895). Actualmente en el Museo de Bellas Artes de Lyon.

Los atomistas pensaban distinto a los eleatas, pues mientras los eleatas no aceptaban el movimiento como realidad, sino como fenómeno, Leucipo y Demócrito parten de que el movimiento existe en sí.[42] Habló por primera vez de la fuerza de la inercia. Demócrito puso como realidades primordiales a los átomos y al vacío, o, como dirían los eleatas, al ser y al no ser.[43]

Para Demócrito, la realidad está compuesta por dos causas (o elementos): το ον (lo que es), representado por los átomos homogéneos e indivisibles, y το μηον (lo que no es), representado por el vacío. Este último es un no-ser no-absoluto, aquello que no es átomo, el elemento que permite la pluralidad de partículas diferenciadas y el espacio en el cual se mueven.

El átomo

Demócrito pensaba y postulaba que los átomos son indivisibles, y se distinguen por forma, tamaño, orden y posición.[11] Se cree que la distinción por peso, fue introducida por Epicuro años más tarde o que Demócrito mencionó esta cualidad sin desarrollarla demasiado. La forma que posee cada átomo hace posible que se ensamble —aunque nunca se fusionan (siempre subsiste una cantidad mínima de vacío entre ellos que permite su diferenciación)— y formar cuerpos, que volverán a separarse, quedando libres los átomos de nuevo hasta que se junten con otros. Los átomos de un cuerpo se separan cuando colisionan con otro conjunto de átomos; los átomos que quedan libres chocan con otros y se ensamblan o siguen desplazándose hasta volver a encontrar otro cuerpo.

Los átomos estuvieron y estarán siempre en movimiento y son eternos. El movimiento de los átomos en el vacío es un rasgo inherente a ellos, un hecho irreductible a su existencia, infinito, eterno e indestructible.[44][45]

La necesidad y el azar

Los átomos forman por necesidad un vórtice o remolino (dine) y sus colisiones, uniones y separaciones forman los diferentes elementos (fuego, agua, aire y tierra), seres y la realidad con toda su diversidad. Cada objeto y cada suceso que se produce en el universo, sería el resultado de colisiones o reacciones entre átomos.[39] Por ello, no hay una causa inicial ni tampoco una finalidad en el movimiento.[45] Pese a que se le atribuye a su maestro que:[46][47]

"Nada procede del azar, sino de la razón y la necesidad."
Aecio, I. 25, 4
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 67 B2

Demócrito se le cita expresando que:[48]

"Todo lo que existe en el universo es fruto del azar y de la necesidad."

No obstante, en sus escritos enfatiza la necesidad,[49] al contrario de Epicuro, que enfatizó el azar.[50][51] El modelo atomista constituye un claro ejemplo de modelo materialista, dado que el azar y las reacciones en cadena son las únicas formas de interpretarlo. La naturaleza se explica de manera mecanicista. El movimiento es un movimiento sin sentido y espontáneo, rechazando toda teleología.[45] Demócrito es partidario de un determinismo fatalista, el cual negaba la casualidad atribuyéndola a la necesidad[52] y producto de la imaginación de los hombres al no ser saber explicar las relaciones de causalidad entre los fenómenos.

"Los hombres se han forjado la imagen del azar para justificar su propia irreflexión. Raro es, por cierto, que el azar se oponga a la sabiduría; al contrario, la mayor parte de las veces en la vida, la penetración de un hombre inteligente puede dirigir todas las cosas. "
Dión de Alejandría en EUS. P. E. XIV 27, 5
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 68 B119

Cosmología

Escultura de El filósofo risueño por Ludwig Lücke (c. 1750).

Debido a que todos son átomos y hay una cantidad infinita de éstos, los astros como el Sol y la Luna son moles de átomos que giran y existen infinitos mundos, sujetos a generación y corrupción.[11] Según Anaxágoras y Demócrito, la Vía Láctea es la luz de ciertas estrellas y que debido los rayos del Sol al pasar por la Tierra impide observar las estrellas.[53] Demócrito dijo que sus ideas y las de Anaxágoras acerca del Sol y de la Luna vienen de opiniones antiguas.[54] Al igual que los otros atomistas, Demócrito creía en una Tierra plana y desafió los argumentos a favor de su esfericidad.[55]

Antropología

Sus trabajo sobre la naturaleza se conoce a través de citas. Pasó gran parte de su vida experimentando y examinando plantas y minerales, y escribió extensamente sobre muchos temas científicos. Entre ellos: De la naturaleza, De la carne (dos libros), De la mente y De los sentidos (algunos juntan en Del alma) De los humores y De los colores.[32]

El alma

Tanto para Demócrito y Leucipo, el alma humana, al igual que el mundo, está compuesta por átomos.[39] La pérdida de una cantidad de pequeñas partículas del espíritu producen el sueño, y el abandono excesivo es la causa de la muerte.[56]

La mente del hombre estaría formada por átomos esféricos livianos, suaves, refinados[44] y el cuerpo, por átomos más pesados. Las percepciones sensibles, tales como la audición o la visión, son explicables por la interacción entre los átomos de los efluvios que parten de la cosa percibida y los átomos del receptor. Esto último justifica la relatividad de las sensaciones.

Demócrito sostuvo que los dioses eran seres superiores pero mortales. Según Diógenes Laercio, que cita a Favorino, Demócrito ridiculizaba las afirmaciones de Anaxágoras acerca del Nous.[57][19]

Las sensaciones

Para muchos filósofos, entre los que se incluye a Demócrito, prevalecía un principio aritmético-geométrico para explicar muchos hechos. Así, explicaba hasta el sabor de las cosas bajo este aspecto. Le atribuía una forma geométrica especial a las sustancias para darles tal o cual «gusto»: la sensación de dulce se debía a la forma esférica de la sustancia que forma al cuerpo que la produce; lo amargo, se debía a la forma lisa y redondeada, y lo agrio o ácido a lo anguloso y agudo. Un origen e interpretación análogos le atribuía a los fenómenos del tacto.

"Después de haber dicho 'por convención el color, por convención lo dulce, por convención lo salado, pero en realidad existen sólo átomos y vacío'[...]"
Galeno en De medicina empirica, fr. 8
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 68 B125

Luego los elementos carecen de cualidades, tanto los sólidos como el vacío.[58] Estas propiedades sensoriales existen no “por naturaleza”, sino “condicionalmente”. Esta concepción de los sentidos se retoma en la distinción de John Locke de las "cualidades primarias" objetivas (como el tamaño o peso) y "cualidades secundarias" subjetivas (como el sabor o color) de las cosas.[11]

Teoría de la visión

Empédocles habló de «efluvios» que salen de los objetos y son percibidos por los ojos.[59][60] Demócrito dio una explicación mecanicista de las sensaciones con sus doctrinas atomistas. Cambió los efluvios por átomos que mediante los sentidos chocan con el alma, compuesta también de átomos, "que generan las apariencias, lo que percibimos, lo superficial" dependiendo de la forma y textura de los átomos.[61][62]

Usando la ciencia racional trató de buscar una explicación de todos los fenómenos naturales partiendo de un pequeño número de principios básicos. Le preocupó también la naturaleza corpuscular de la luz. Demócrito sustentó la teoría de la emisión según la cual la visión es causada por la proyección desde los ojos de partículas que permiten reconocer los objetos. La teoría de la emisión es costumbre atribuírsela a Newton, que la expuso muchos siglos después.[63][64]

"Demócrito dice que, por naturaleza, nada tiene color, pues los elementos, en efecto, carecen de cualidades, tanto los sólidos como lo vacío. Los compuestos de éstos adquieren color mediante la ordenación, la estructura y el impulso, que son el orden, la figura y la posición. Fuera de esto, sólo hay representaciones. La diferencia de colores que ofrecen las representaciones son cuatro: blanco, negro, rojo y verde."
Aecio, I. 15, 8
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 68 A125

Epistemología

Generalmente, una propuesta, antes de adquirir la condición de ley, parte de una mera generalización empírica que aspira a alcanzar un requisito crucial: ser explicada. Una vez hecho esto, la estadística inductiva concreta su idea. Sus premisas dejan de albergar la posibilidad de que la conclusión no se cumpla, y de este modo se constituye la ley. En el caso de Demócrito el desarrollo se invirtió. Demócrito comenzó ofreciendo una explicación a una parcela de la realidad que no tuvo la oportunidad de observar, ni, en consecuencia, falsar o verificar si se hubiese cumplido. El verificacionismo no podía ser un requisito esencial a la hora de dar credibilidad a su explicación y asentarla como ley, y Demócrito era consciente de ello:

El conocimiento verdadero y profundo es el de los átomos y el vacío, pues son ellos los que generan las apariencias, lo que percibimos, lo superficial.[44]

El conocimiento más fino es el de la razón, el cual conduce al descubrimiento de la esencia del mundo: los átomos y el vacío.[11] Las deducciones de Demócrito y los otros filósofos se realizaban desde la lógica, el pensamiento racional, relegaba la relevancia del empirismo a un segundo plano, y depositaba escasa fe en la experiencia sensorial, es decir la que apreciaba por los sentidos. Explicaba las percepciones sensibles tales como la audición o la visión, con la interacción entre los átomos que emanan desde el objeto percibido hasta los organismos receptores. Esto último es lo que prueba con fuerza la relatividad de las sensaciones. Substancias muy finas (“ídolos”) son despedidas por los objetos y actúan sobre los órganos de los sentidos, pero solo proporciona un conocimiento “obscuro".[11][65] No obstante:

"[...] los sentidos, dirigiéndose a la razón, hablen de este modo: 'iOh, mísera razón, que tomas de nosotros tus certezas! ¿Tratas de destruirnos? Nuestra caída, sin duda, será tu propia destrucción'."
Galeno en De medicina empirica, fr. 8
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 68 B125

Demócrito plantea el problema de la correlación entre los sentidos y la razón en el conocimiento. El conocimiento de los átomos parte de la experiencia sensorial, pero los sentidos mismos no tienen un acceso directo al mundo externo. En el anterior fragmento, Demócrito parece responder de forma escéptica al acusar a la mente de derrocar los sentidos, aunque ese es su único acceso a la verdad. En otros pasajes hablan de una brecha entre lo que podemos percibir y lo que realmente existe (ver: Qualia, Vacío explicativo y Problema difícil de la consciencia).[40]

"En realidad nada sabemos sobre cosa alguna, sino que en todos los hombres su opinión es una reforma (de su disposición)."
Sexto Empírico en Adversus mathematicos, VII 137
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 68 B7

El conocimiento se basa en la analogía de las cosas del mundo visible.[40] Por el contrario, su discípulo Protágoras sostuvo que todas las sensaciones son igual de verdaderas que cualquier otra.[62] Epicuro creía que las percepciones producto de los átomos son verdaderas y es la base del conocimiento, moralidad y lógica.[66]

Ética

Autorretrato de Rembrandt como el filósofo risueño Demócrito (c. 1628).

La ética y la política de Demócrito nos llegan principalmente en forma de máximas. La Stanford Encyclopedia of Philosophy ha llegado a decir que: "a pesar de la gran cantidad de refranes éticos, es difícil construir una explicación coherente de los puntos de vista éticos de Demócrito", señalando que existe una "dificultad para decidir cuál los fragmentos son auténticamente de Demócrito".[40] Según Laercio, la finalidad de su ética es la tranquilidad de ánimo, no mediante deleites sino la ausencia de miedo o cualquier otra pasión.[39] La felicidad como la desdicha se encuentran en el alma.[67] El bien y la verdad son idénticos, pero lo agradable no lo es por los sentidos. Además, hay un tratado perdido suyo sobre la felicidad que fue usado por Séneca y Plutarco.[68]

La justicia consiste en hacer lo que se debe y la injusticia en no hacerlo o hacerlo mal.[69] Lo mejor es impedir una injusticia, lo peor es ser cómplice, pues se es más desgraciado que padeciéndola (como el intelectualismo moral).[70] Demócrito tuvo opiniones favorables acerca de la amistad frente a la familia. También expresó comentarios acerca de la superioridad del hombre frente a la mujer.[71]

Responsabilidad moral

Al negar la arbitrariedad de los fenómenos y reemplazarlos con explicaciones con leyes deterministas que rigen el comportamiento de los átomos, a consecuencia, explicó todos los fenómenos hechos de átomos, incluidos los seres humanos y sus acciones. Al negar la libertad, Demócrito sin duda era consciente de las implicaciones negativas para la responsabilidad moral. A este respecto, Demócrito parece anticipar la idea del semi-compatibilismo del determinismo y la responsabilidad moral.[72]

"Detestable no es quien comete injusticia, sino quien lo hace deliberadamente."
Demócrates, 55.
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 68 B89

Un par de siglos después, el atomista Epicuro agregó un elemento de azar para romper la cadena causal y proporcionar aún más control y responsabilidad moral.[72]

Política

Demócrito enfatizó la importancia del Estado y de la vida política.[68] Demócrito decía que "la igualdad es noble en todas partes"[73], pero no abarca lo suficiente como para incluir mujeres o esclavos en este sentimiento. La pobreza en una democracia es mejor que la prosperidad de los tiranos, por la misma razón que uno prefiere preferir la libertad a la esclavitud. En su Historia de la filosofía occidental, Bertrand Russell escribe que Demócrito estaba enamorado de "lo que los griegos llamaban democracia".[74] No obstante mando corresponde al más sabio por naturaleza.[75] Demócrito dijo que "el hombre sabio pertenece a todos los países, porque el hogar de una gran alma es el mundo entero".[76] La ciudad debe además estar en armonía, incluso en la guerra. También estaba a favor de la pena capital para los injustos y delincuentes.[77]

Origen de la sociedad

Demócrito pensó que los primeros humanos vivían una vida salvaje y desordenada, alimentándose a base de las hierbas y la fruta que crecía en los árboles. Luego se agruparon en sociedades por miedo a los animales salvajes. Él creía que estas primeras personas no tenían lenguaje, pero que gradualmente comenzaron a articular sus expresiones, estableciendo símbolos para cada tipo de objeto, y de esta manera llegaron a entenderse.[78]

Él dice que los primeros hombres vivieron laboriosamente, sin ninguna de las utilidades de la vida; la ropa, casas, fuego, domesticación y agricultura eran desconocidos para ellos. Demócrito presenta el período temprano de la humanidad como uno de aprendizaje por ensayo y error, y dice que cada paso condujo lentamente a más descubrimientos; se refugiaron en las cuevas en invierno, almacenaron frutas que podían conservarse.[78][79][80]

Estética

Los historiadores griegos posteriores consideran que Demócrito estableció la estética como un tema de investigación y estudio, ya que escribió teóricamente sobre poesía y bellas artes mucho antes que autores como Aristóteles[81][82], pero solo existen fragmentos de dichas obras. Su foco de atención era más acerca de la teoría del arte que de la belleza.[83]

"Ni el arte ni la sabiduría son cosa accesible para quien nada ha aprendido."
Demócrates, 24.
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 68 B59

Demócrito sostuvo la teoría de la evolución de la cultura y que las artes nacieron de la capacidad natural del hombre para imitar la naturaleza, siendo el fin del arte el placer. Estas posiciones fueron novedosas para la época al apartarse de misticismo matemático pitagórico y el minimalismo de los sofistas.[68][83]

Matemáticas

Cono.

Es más conocido por su teoría atómica pero también fue un excelente geómetra, ciencia que enseñaba a sus discípulos. Adquirió sus conocimientos matemáticos durante sus viajes y por los pitagóricos. Se dice que logros en matemáticas fueron tales que siquiera los "tensadores de la cuerda" en Egipto consiguieron superarlo. Su atomismo físico forma un planteamiento infinitesimal.[15]

Escribió numerosas obras, pero solo perduran escasos fragmentos, así como varios tratados de geometría y de astronomía, que se han perdido. Se cree que también escribió sobre teoría de los números. Según Arquímides, encontró la fórmula que expresa el volumen de una pirámide. Asimismo demostró que se puede aplicar esta fórmula para calcular el volumen de un cono.[40][84][85][86][87]

Se le atribuyen dos teoremas:[63]

  • «El volumen de un cono es igual a un tercio del volumen de un cilindro de igual base y altura».
  • «El volumen de una pirámide es un tercio del volumen del prisma de igual base y altura».

Influencia

Debido a su mecanicismo, Demócrito fue uno de los eruditos más vilipendiados de la antigüedad: su filosofía del atomismo lanzó un desafío fundamental a la concepción teleológica del mundo esbozada por Anaxágoras, desarrollada por Platón en el Timeo y en el Libro. X de las Leyes. En el corto plazo, esta filosofía se encontró con la oposición decidida de Platón, pero también con la de Aristóteles y sus sucesores. Aristóteles sostiene una teleología natural regida por la forma.[45]

En la época romana, el atomismo se topó con la oposición de los estoicos. Más tarde en el siglo VI, la tradición atomista entró en conflicto con los intereses de los cristianos, quienes la condenaron. La Fontaine se burló de la doctrina atomista de Demócrito.[88]

Sin embargo, Demócrito fue admirado por los grandes filósofos. Diógenes Laercio compuso unos versos en su honor.[26] Cicerón dijo de él: "No hay nada de lo que no se ocupe". Séneca lo consideraba "el más sutil de todos los Ancianos". Aristóteles, Teofrasto, Tertuliano, Epicuro, Metrodoro han dedicado tratados enteros para discutir su sistema.

Epicuro, filósofo posterior que retomó esta teoría, modificó la filosofía de Demócrito al no aceptar el determinismo que el atomismo conllevaba en su forma original. Por ello, introdujo un elemento de azar en el movimiento de los átomos, una desviación (clinamen) de la cadena de las causas y efectos, con lo que la libertad quedaba asegurada.[51] Dado que, en opinión de Demócrito, el cosmos no está determinado por un poder que estaba por encima de él, esta forma de pensar se puede encontrar generalizada desde el Renacimiento e impregna toda la filosofía y la ciencia modernas, desde Giordano Bruno, Galileo Galilei y Spinoza. Epicuro y su posterior continuador, Lucrecio, ejercieron gran influencia sobre el desarrollo del materialismo en los tiempos modernos, durante los siglos XVII y XVIII.

La tesis doctoral "Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro" del filósofo alemán Karl Marx, fue un análisis dialéctico hegeliano de las diferencias entre las filosofías naturales de Demócrito y Epicuro. Marx veía a Demócrito como un escéptico racionalista cuya epistemología era intrínsecamente contradictoria.

Según Bertrand Russell, el punto de vista de Leucipo y Demócrito "se parece notablemente al de la ciencia moderna, y evitó muchos de los errores a los que la especulación griega era propensa".[89]

Karl R. Popper admiró el racionalismo, humanismo, amor a la libertad y escribió que Demócrito, junto con su compatriota Protágoras, "formuló la doctrina de que las instituciones humanas de lenguaje, costumbre y ley no son tabúes sino hechas por el hombre. No es natural sino convencional, insistiendo, al mismo tiempo, en que somos responsables de ellos".[90]

Jorge Luis Borges usó su figura para expresar un silogismos dilemáticos o bicornutos con la paradoja del mentiroso. En éste, Demócrito jura que los abderitanos son mentirosos, siendo él un abderitano.[91]

El filósofo que ríe

Demócrito, por Moreelse.

Hay anécdotas según las cuales Demócrito reía muy a menudo irónicamente ante la marcha del mundo, y decía que «la risa torna sabio»,[13][92][93][94] lo que lo llevó a ser conocido, durante el Renacimiento, como «el filósofo que ríe» o «el abderita risueño», oponiéndolo a Heráclito, «el filósofo que llora». Demócrito consideraba el buen ánimo como el objeto de la vida.[14] En cierta ocasión llegó a afirmar que:

«La vida sin alegrías es un largo camino sin albergues».
Estobeo, Florilegium. III, 16, 22
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 68 B230

Eponimia

Véase también

Notas y referencias

  1. "La mayoría de las historias del ateísmo eligen a los filósofos griegos y romanos Epicuro, Demócrito y Lucrecio como los primeros escritores ateos. Si bien estos escritores ciertamente cambiaron la idea de Dios, no negaron por completo que los dioses podrían existir." https://www.bbc.co.uk/religion/religions/atheism/history/ancient.shtml
  2. Laercio, Diógenes. «LIBRO IX, Demócrito, 3». Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres.
  3. Encyclopedia Britannica. Democritus. Extraído 21-10-2006.
  4. Internet Encyclopedia of Philosophy. Democritus. Extraído 01-08-2006.
  5. Gossin, Pamela. Encyclopedia of Literature and Science, 2002.
  6. Gossin, Albert; Gossin, Pamela; Harris, Paul; Bernstein, Stephen D.; Bromberg, Shelly Jarrett; Cassuto, David (2002). Encyclopedia of Literature and Science (en inglés). Greenwood Publishing Group. p. 235. ISBN 9780313305382. Consultado el 10 de noviembre de 2019.
  7. Russell, Bertrand. Historia de la filosofía occidental. p. 96.
  8. Berryman, Sylvia (2016). Zalta, Edward N., ed. Ancient Atomism (Winter 2016 edición). Metaphysics Research Lab, Stanford University. Consultado el 24 de junio de 2020.
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Bibliografía

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