Movimiento de 1968 en México

Movimiento estudiantil de 1968 en México
Fecha 26 de julio de 1968
Lugar Ciudad de México, México
Coordenadas 19°27′06″N 99°08′10″O / 19.451667, -99.136111Coordenadas: 19°27′06″N 99°08′10″O / 19.451667, -99.136111
Causas Crisis económica, Autoritarismo, represión en el enfrentamiento entre estudiantes del IPN y la Escuela Preparatoria Isaac Ochoterena incorporada a la UNAM, violencia callejera y la intervención de la CIA.
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El movimiento estudiantil de 1968 fue un movimiento social en el que además de estudiantes de la UNAM, IPN, y diversas universidades, participaron profesores, intelectuales, amas de casa, obreros y profesionistas en la Ciudad de México y que fue reprimido el 2 de octubre de 1968 por el gobierno de México en la «matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco» y finalmente disuelto en diciembre de ese año. El hecho fue cometido por el grupo paramilitar denominado Batallón Olimpia, la DFS y el Ejército Mexicano, en contra de una manifestación convocada por el Consejo Nacional de Huelga, órgano directriz del movimiento. De acuerdo con lo dicho por sí mismo en 1969[1] y por Luis Echeverría Álvarez, el responsable de la matanza fue Gustavo Díaz Ordaz.[2]

Hasta la fecha no se ha logrado esclarecer exactamente la cantidad oficial de asesinados, heridos, desaparecidos y encarcelados. La fuente oficial reportó en su momento 20 muertos, pero algunas investigaciones actuales[¿cuál?] deducen que los muertos podrían llegar a varias centenas y responsabilizan directamente al gobierno de México.[3] El corresponsal de la BBC de Londres en México, Julian Petiffer, quien presenció los hechos, mencionó en un despacho noticioso[4] que «en una destacable demostración de estupidez, brutalidad, o ambas juntas, el ejército y la policía pasaron fuego de ametralladores por miles de manifestantes pacíficos y gente que iba de paso por el lugar...» y estimó el número de estudiantes asesinados en, al menos, 200.[5] Miembros del Consejo Nacional de Huelga proporcionaron al periodista británico John Rodda la cifra de 325 muertos, número que Rodda no confirmó antes de su publicación en el rotativo The Guardian,[6] pero que cotejó con datos del Hospital Militar para concluir que fueron 267 muertos y 1,200 heridos.[7] Investigaciones de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de los Estados Unidos solo han logrado identificar a 34 muertos.[8] El periodista Sergio Sarmiento, quien participó en el movimiento, menciona que en caso de haber más muertos o desaparecidos en este incidente, en todo caso, ni parientes ni conocidos han aparecido para reclamarlos.[9] La lápida conmemorativa de Plaza de las Tres Culturas en Ciudad de México sólo enlista 20 nombres de caídos. De acuerdo a correspondencia intercambiada entre Alfonso Corona del Rosal, jefe del Departamento del Distrito Federal, y el secretario de Defensa Nacional, general Marcelino García Barragán, hubo 43 muertos, incluyendo entre ellos un niño y cuatro soldados. En un vídeo se muestra como un soldado cubre al niño de las balas y de lo que pasaba [6]

Algunos politólogos e historiadores[¿quién?] coinciden en señalar que este movimiento y su terrible desenlace incitaron a una permanente y más activa actitud crítica y opositora de la sociedad civil, principalmente en las universidades públicas, así como a alimentar el desarrollo de guerrillas urbanas y rurales y dio cabida al periodo conocido como la Guerra Sucia. La Fiscalía Especial para los Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP), incluye el movimiento del 68 en su informe de febrero 2006 con respecto a dicho periodo.[10]

Immanuel Wallerstein y Carlos Antonio Aguirre Rojas coinciden en señalar al movimiento de México inserto en un contexto planetario de luchas sociales surgidas y recreadas de las universidades luego de vivirse un periodo de supuesta y aparente bonanza económica por la posguerra, siendo Braudel el primero en denominar al movimiento «Revolución cultural de 1968», caracterizado por revolucionar para siempre los tres principales espacios de recreación de la cultura: la familia, los medios de comunicación y la escuela.[11]

Antecedentes

El contexto histórico mundial en 1968 estaba regido por movimientos sociales. En el caso de los acontecimientos sucedidos en México durante este periodo, forman parte del estallido de movimientos sociales (principalmente del sector estudiantil) suscitados desde hace casi 40 años atrás que buscaban la democratización de un Estado al que se le caracterizaba por su autoritarismo.

Cronología

Julio

Estudiantes sobre un autobús quemado el 28 de julio.
La manifestación de los estudiantes del IPN sale a las 16 horas de la Plaza de la Ciudadela. La marcha continúa su ruta en orden y concluye con un mitin en la Plaza del Carrillón del Casco de Santo Tomás, cerca de las 19:30 horas. En ese momento, un grupo de estudiantes opositores a la FNET se apodera del sonido para invitar a los manifestantes a ir al Zócalo. La invitación es aceptada por cientos de estudiantes, quienes se organizan y emprenden el camino; toman varios autobuses, se bajan en el Panteón de San Fernando y desde aquí inician la marcha en dirección al Zócalo. A la altura de la Torre Latinoamericana, coinciden con la manifestación de apoyo a la Revolución Cubana. Ahí se marca una línea para que ésta continúe su ruta hacia el Hemiciclo a Juárez y los del Politécnico hacia el Zócalo por la calle de Madero. En la esquina de Madero y Palma, son atacados por granaderos y obligados a retroceder hasta la Alameda Central. Los estudiantes se dirigen al mitin que se lleva a cabo en el Hemiciclo, donde informan de la golpiza que han sufrido y piden apoyo. De inmediato, se organiza una marcha conjunta que avanza hacia la Plaza de la Constitución, vitoreando a la UNAM y al IPN y lanzando consignas a favor de la unidad estudiantil y contra los jefes policíacos y la represión.
En las calles de Palma y Cinco de Mayo, los estudiantes se encuentran de nuevo con los granaderos y la policía, bajo el mando del subjefe de la Policía Preventiva del DF, general Raúl Mendiolea Cerecero. Éste se aproxima a los manifestantes para ordenarles que se retiren «recibiendo en respuesta una lluvia de piedras». De inmediato el general citado da una orden a las fuerzas policiacas. Éstas se lanzan contra los manifestantes, correteándolos y golpeándolos con brutalidad «sin distinguir entre manifestantes y simples transeúntes, lo que obliga a todo el público a replegarse hasta la glorieta del Caballito».
Como resultado de la represión policiaca, hay más de 500 heridos y decenas de detenidos, entre ellos algunos extranjeros.
El procurador general de la República, Julio Sánchez Vargas, gira órdenes de aprehensión contra «personas ligadas a los desórdenes», entre los cuales se encuentran varios miembros del Partido Comunista Mexicano.
A partir de las 21:30 horas, agentes de la Dirección Federal de Seguridad, con el apoyo de elementos del Servicio Secreto y de otras policías, ocupan las oficinas del Comité Central del Partido Comunista y los talleres gráficos de la Voz de México, órgano del PCM, y aprehenden a las personas que se encuentran en las instalaciones. En otros sitios, se toman presos, sin orden judicial, a miembros del PCM, de la Juventud Comunista y de la CNED.[14]

Agosto

Un maestro hablando con un soldado en las inmediaciones de San Ildefonso en julio de 1968.
El CNH se forma sobre tres principios:
  1. Solo estarán representadas las escuelas en huelga, no en paro activo
  2. Habrá tres representantes por escuela, elegidos en asamblea
  3. No se admite la representación de federaciones, confederaciones, partidos o ligas, solo de escuelas. En el CNH llegan a estar representadas 75 escuelas con un total de 250 estudiantes miembros cuyas decisiones se hacían por mayoría de votos, representaba por igual a alumnas, y reducía la animosidad entre las instituciones rivales.[15]
La Procuraduría General de la República informa que se solicitó al juez girar «orden de aprehensión contra dirigentes del PCM y de varias organizaciones filiales» y que ha consignado a siete personas relacionadas con el conflicto estudiantil por los delitos de asociación delictuosa, sedición, daño en propiedad ajena y ataques a las vías generales de comunicación. El Partido Comunista Mexicano publica un manifiesto: rechaza las acusaciones en su contra; declara que hace suyas las demandas estudiantiles y denuncia a la CIA de difundir documentos apócrifos, como el titulado «La Juventud al Poder», que se presenta bajo la firma de la Juventud Comunista de México. Víctor Manuel Sánchez, fundador del MURO, critica al rector de la UNAM en una estación de radio.[14]
El ejército mexicano en el Zócalo de la Ciudad de México el 28 de agosto.
  1. Libertad a los presos políticos;
  2. Derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal –los cuales instituían el delito de disolución:social y sirvieron de instrumento jurídico para la agresión sufrida por los estudiantes–;
  3. Desaparición del Cuerpo de Granaderos;
  4. Destitución de los jefes policíacos;
  5. Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos desde el inicio del conflicto;
  6. Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de los hechos sangrientos.
Contingente de la Facultad de Ciencias al frente de la marcha del 13 de agosto.
Vista aérea de la manifestación del 27 de agosto a la altura del Hemiciclo a Juárez.
En las horas subsecuentes, varios tiradores abren fuego contra estudiantes y soldados desde el tercer piso del Hotel Majestic, el edificio ubicado en Madero #68, en la esquina de Madero y Palma y desde algunos edificios de la avenida Pino Suárez. Posteriormente, dos sospechosos de haber disparado desde los edificios son detenidos y se les decomisan una subametralladora y un rifle M-2, sin embargo, los sospechosos fueron liberados. Investigaciones posteriores señalan que los presuntos tiradores trabajaban para las esferas más altas del gobierno al observarse un disparo que sale desde la Suprema Corte de Justicia de la Nación.[16]

Septiembre

Sin necesidad de profundizar en la ciencia jurídica, es obvio que la autonomía ha sido violada [...] Me parece importante añadir que, de las ocupaciones militares de nuestros edificios y terrenos, no recibí notificación oficial alguna, ni antes ni después de que se efectuaron [...] Los problemas de los jóvenes solo pueden resolverse por la vía de la educación, jamás por la fuerza, la violencia o la corrupción [..] Estoy siendo objeto de toda una campaña de ataques personales, de calumnias, de injurias y de difamación. Es bien cierto que hasta hoy proceden de gentes menores, sin autoridad moral; pero en México todos sabemos a que dictados obedecen. La conclusión inescapable es que, quienes no entienden el conflicto, ni han logrado solucionarlo, decidieron a toda costa señalar supuestos culpables de lo que pasa, y entre ellos me han escogido a mí [...] Por ello es insostenible mi posición como rector, ante el enfrentamiento agresivo y abierto de un grupo gubernamental. [...] En virtud de las consideraciones anteriores, me veo en la imperiosa necesidad de presentar mi renuncia irrevocable.

El edificio de la Vocacional 5 es ametrallado por comandos policíacos vestidos de civil, ocasionando grandes destrozos.
En las primeras horas de la noche se inician una serie de choques violentos entre estudiantes y granaderos en las zonas del Casco de Santo Tomás, de la Unidad Nonoalco Tlatelolco y de la Unidad Profesional de Zacatenco. En el Casco de Santo Tomás los estudiantes secuestran autobuses y los colocan en forma estratégica alrededor de las escuelas; abren zanjas y derriban postes «con el fin de impedir el paso de los vehículos policíacos». A las 19 horas arriban al lugar alrededor de mil 500 granaderos en autobuses de pasajeros, y de inmediato rodean las instalaciones del Casco. Los politécnicos incendian los camiones con los que habían bloqueado las calles aledañas al Casco, y desde las escuelas y algunas casas comienzan a arrojar bombas molotov a los policías y a los autobuses en que éstos habían llegado. Los granaderos lanzan en varias ocasiones gases lacrimógenos, pero se repliegan para evadir las bombas molotov que les lanzan. La lucha se extiende hasta la avenida Instituto Técnico, donde los estudiantes queman varios autobuses. En la madrugada del día 24, «cientos de granaderos y soldados, apoyados con tiros de fusil», toman todas las escuelas del Casco de Santo Tomás. Se detienen a 350 estudiantes, hombres y mujeres. Todos ellos son trasladados a las cárceles en autobuses urbanos y vehículos policíacos. En la Unidad Profesional de Zacatenco, los estudiantes también se enfrentan a las fuerzas policíacas.[14]
Las batallas por tomar el Casco de Santo Tomás y la Unidad Profesional Zacatento duran más de doce horas.[17] Los estudianes politécnicos defienden sus escuelas a sangre y fuego en contra de los granaderos; así que debe intervenir el ejército. En los primeros minutos del día 24 de septiembre, el general Gustavo Castillo salió con mil soldados de su cuartel general y se dirigió a la Unidad Profesional Zacatenco, en donde ya llevaban tres días de enfrentamientos contra los granaderos. El general Carrillo tomó la Unidad Profesional con el apoyo de mil soldados, 15 carros blindados, rifles M-1, lanzagranadas y 150 judiciales.[17] El saldo oficial fue de 33 heridos y solamente un muerto. A las tres de la mañana, el general Castillo dejó a 400 soldados custodiando la Unidad Profesional Zacatenco, y con 15 carros blindados y los 600 soldados restastes se dirigió a Santo Tomás. De la batalla por tomar Santo Tomás da cuenta la revista francesa L'Express al informar que en los combates se dispararon más de mil balas y que al final hubieron 15 muertos; la información oficial del día redujo el marcador a tres muertos y 45 lesionados. El Doctor Justo Igor de León Loyola (testigo presencial) escribió en su libro, La Noche de Santo Tomás:

Hoy he visto choques sangrientos; enfrentamientos desiguales: ambos (bandos) están armados... ¡Pero, qué diferencia de armas! Pistolas calibre 22 contra rifles M-1. ¡Bazucas contra bombas Molotov! De un lado están elementos capacitados para el uso de armas; son técnicos. En cambio, en el otro, apenas si saben usarlas…[18]

Mientras eso sucede, en la zona de la Unidad Nonoalco Tlatelolco se registran choques entre estudiantes y granaderos. Los granaderos recurren a las armas de fuego. Después de un intenso tiroteo, toman la Vocacional 7, y detienen a los estudiantes que se encuentran en el área.
Durante las ocupaciones de la Ciudad Universitaria y del Casco de Santo Tomás, varios informes mencionan la participación de un agrupamiento denominado «Batallón Olimpia», el cual originalmente estaba destinado a cuidar las instalaciones olímpicas y pasó a ser un grupo de choque, y fue responzable de varios enfrentamientos callejeros con los estudiantes de varias vocacionales y preparatorias.[16]

El 2 de octubre de 1968

Matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco

Hoyo de bala en la pared del Templo de Santiago Tlatelolco.

La tarde del 2 de octubre de 1968, dos días después de la salida del ejército del campus de la UNAM miles de personas se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Mientras tanto, el ejército vigilaba, como en todas las manifestaciones anteriores, que no hubiera disturbios, principalmente porque el gobierno tenía temor de que fuera asaltada la Torre de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Asimismo, contaban con el apoyo de dos helicópteros: uno de la policía y otro del ejército.

Por su parte, miembros del Batallón Olimpia, cuyos integrantes iban vestidos de civiles con un pañuelo o guante blanco en la mano izquierda, se infiltraban en la manifestación hasta llegar al tercer piso del edificio Chihuahua donde se encontraban los oradores del movimiento y varios periodistas.

Primera conferencia de prensa convocada por el Consejo de Huelga de la UNAM el 5 de octubre. Con micrófono, Marcelino Perelló Vals, hijo del activista catalán Marcelino Perelló Domingo.

Cerca de las 5:55 de la tarde, dos bengalas rojas fueron disparadas desde la torre de Tlatelolco. A las 6:10, sobrevoló la plaza un helicóptero del cual dispararon bengalas, la primera verde y la segunda roja, presumiblemente, como señal para que los francotiradores del Batallón Olimpia apostados en los edificios Chihuahua, 2 de Abril, 15 de Septiembre, I.S.S.S.T.E. 11, Revolución de 1910 y la Iglesia de Santiago,[16] así como varios miembros del Batallón Olimpia parapetados en los departamentos del Chihuahua y en el corredor del tercer piso, abrieran fuego en contra de los manifestantes y militares que resguardaban el lugar, para hacerles creer a estos últimos que los estudiantes eran los agresores.[19] Los militares, en su intento de defenderse, repelieron «la agresión de los estudiantes», pero ante la confusión, los disparos no fueron dirigidos contra sus agresores, sino hacia la multitud de manifestantes que se encontraban en la plaza de Tlatelolco.

Muchos manifestantes que lograron escapar del tiroteo se escondieron en algunos departamentos de los edificios aledaños, pero esto no detuvo a los miembros del ejército, que -sin orden judicial- irrumpieron en cada uno de los departamentos de todos los edificios de lo que conforma la Unidad Tlatelolco, para capturar a los manifestantes. Horas después, la plaza estaba llena de zapatos y los estudiantes fueron llevados a culatazos a dos lugares: las puertas de los elevadores del edificio Chihuahua, donde fueron desvestidos quedando solamente en ropa interior y golpeados, y al exconvento situado al lado de la Iglesia de Santiago-Tlatelolco, donde reunieron a aproximadamente 3000 detenidos.[20] Otros fueron desnudados en las paredes del convento, donde un mes después aún podían ser vistas manchas de sangre en los muros –entonces– blancos de la construcción. Los periodistas fueron registrados y confiscados sus rollos usados y vírgenes, algunos incluso fueron desvestidos y otros, como Oriana Fallaci, resultaron heridos. La Plaza fue limpiada por el cuerpo de bomberos y la tropa de soldados se mantuvo ahí hasta el 9 de octubre.[16] Varios testigos aseguran que durante este lapso, el Batallón Olimpia se disfrazó de empleados de luz y agua para poder buscar estudiantes fácilmente. Los detenidos, por su parte, fueron enviados a distintas cárceles de la Ciudad de México; los cabecillas fueron enviados a la penitenciaría o al «Palacio Negro» de Lecumberri así como al Campo Militar Nº 1.

Aún se desconoce la cifra exacta de los muertos y heridos.[21] El gobierno mexicano manifestó en 1968 que fueron solo 20 muertos; tres años más tarde, la escritora Elena Poniatowska, en su libro La noche de Tlatelolco, publicó la entrevista de una madre que buscó entre los cadáveres a su hijo y reveló que por lo menos había contado 65 cadáveres en un solo lugar.[22] El periodista inglés John Rodda, en sus investigaciones independientes, durante las que entrevistó sobrevivientes y testigos de los sucesos en los hospitales, calculó que el saldo fue de 325.[23][24] Años más tarde, en una segunda investigación, el número se rebajaría a 250.[25][26]

Algunos autores, como Jorge Castañeda, creen que todo uso de la fuerza pública comenzó a ser magnificado por la población luego de la operación contra los estudiantes en Tlatelolco. Este autor sostiene que los estudiantes asesinados fueron 68, y que también murió 1 soldado.[27]

Sin embargo, la BBC de Londres, en una acotación hecha en el 2005 al despacho informativo original del 2 de octubre de 1968, y luego de conocerse las implicaciones de la CIA en los hechos, sostiene que el número de víctimas oscila entre 200 y 300, y que los cuerpos rápidamente fueron retirados en camiones de transporte de basura.[5]

En general las estimaciones calculan el número de muertos en un rango que va de los 200 hasta los 1500.[28] Testigos afirman que hubo grúas recogiendo centenares de cadáveres que había a su paso para luego ser arrojados e incinerados.

Los Juegos Olímpicos

El sábado 12 de octubre de 1968, Díaz Ordaz, estuvo presente en la inauguración de los XIX Juegos Olímpicos, bautizados como la olimpiada de la paz; durante la ceremonia, un grupo de manifestantes lanzó sobre el palco donde el presidente se encontraba un papalote de color negro en forma de paloma, en repudio por la matanza del 2 de octubre.

Reacción nacional e internacional

Internacionalmente se sabía poco de la reciente matanza de estudiantes debido a la fuerte censura que ejerció el gobierno mexicano hacia los medios de comunicación -nacionales y extranjeros-[13] para evitar una mala imagen internacional; en algunos casos se persiguió a periodistas dentro y fuera del país[13] en caso de difundir la noticia en cualquier medio de comunicación. Sin embargo, la noticia sí llegó a oídos de los movimientos juveniles de Latinoamérica y Europa. En Centro y Sudamérica las embajadas mexicanas fueron apedreadas; hubo marchas en Santiago de Chile. Se hizo un mitin en Londres frente a la embajada mexicana en simpatía con el movimiento y en protesta por la represión cada vez más sangrienta por parte del gobierno; hubo también marchas en Toulouse y en París (Francia). En Alemania, la embajada de México fue grafiteada con «SS» rúnicas y cruces gamadas; la Unión de los Estudiantes Suecos organizó una manifestación frente a la embajada de México y un mitin similar en Helsinki, Finlandia, fue disuelto por la policía; el Consejo de Estudiantes de Holanda solicitó que sus atletas no participaran en los Juegos Olímpicos y el consulado mexicano en ese país fue ocupado. En Moscú, los estudiantes latinoamericanos de la Universidad Patricio Lumumba, protestaron frente a la embajada mexicana.[29][30] De todos los funcionarios mexicanos, solamente Octavio Paz, quien entonces era embajador de México en la India, renunció a su puesto.[13] El expresidente Lázaro Cárdenas estaba incrédulo por la actuación del ejército contra el pueblo mexicano.[13]

Mucho se ha dicho sobre la famosa frase que el periodista Jacobo Zabludovsky pronunció en la entrada de su noticiero nocturno: "Hoy fue un día soleado" (sic).[13] En general se usa como ejemplo de como los medios de comunicación y el gobierno estaban en complicidad para tapar lo ocurrido.

Últimos días

Los soldados continúan cateando los edificios cercanos a la Plaza de la Tres Culturas en busca de estudiantes que se habían refugiado en ellos durante la refriega del día anterior. Muchos jóvenes son detenidos y conducidos al corredor de la planta baja del edificio Chihuahua, donde permanecen varias horas con los brazos en alto. Según informes oficiales, las cifras de personas civiles muertas y heridas en Tlatelolco, registradas hasta este día, son 30 muertos y 70 heridos; 53 de ellos heridos graves. También se notifica que en el Campo Militar Número Uno están detenidas 1500 personas. El Senado de la República, en un documento oficial firmado por 30 legisladores de la Gran Comisión, «justifica plenamente» la intervención de la fuerza pública el 2 de octubre.[14]

  1. El miércoles 2 de octubre en la Plaza de Tlatelolco, algunos de nosotros participamos en un mitin completamente pacífico y fuimos testigos de que personas vestidas de civil, que posteriormente pudimos saber que pertenecen al cuerpo especial del Ejército Mexicano llamado Batallón 'Olimpia' y a los cuerpos policiacos del D. F., junto con uniformados del mismo ejército, dispararon, sin miramiento alguno, contra la gente inerme e indefensa que participaba en el mitin.
  2. Después de los sangrientos sucesos de ese día, fuimos detenidos con todo lujo de violencia, unos en el lugar de los hechos y otros en casas particulares o en la calle, en todos los casos no hubo, por parte de nosotros, resistencia alguna a nuestra detención.
  3. Ninguno de nosotros hizo uso de ninguna arma de fuego, contrariamente a lo que se nos imputa.
  4. La mayoría, después de ser detenidos, fuimos salvajemente golpeados por elementos policiacos y militares, en locales que ocupan el Servicio Secreto, la Dirección Federal de Seguridad y el Campo Militar No. 1.
  5. Fuimos sometidos a interrogatorios y torturas y dentro de este clima de tensión se nos forzó a declarar ante el Ministerio Público.
  6. Ninguno de nosotros ha recibido consignas del Consejo Nacional de Huelga para hacer uso de la violencia y este organismo, a nuestro entender, sólo ha utilizado formas pacíficas y legales de lucha.
  7. Todos nosotros estamos seriamente preocupados por la suerte que corre el compañero Raúl Álvarez Garín, miembro del Consejo Nacional de Huelga que, nos consta, hasta el miércoles 9 de este mes, permanecía preso en la prisión del Campo Militar No. 1. Hasta la fecha el compañero Raúl Álvarez no ha sido consignado ante ningún juzgado, por lo que exigimos se haga público su paradero y se respete su integridad física…

  1. «Que no es posible pensar en el retorno a clases en tanto no se cumplan plenamente las 3 condiciones que hemos fijado para ir al diálogo público.»
  2. «Que respecto al diálogo público mantenemos la misma posición, aun cuando éste se lleve a cabo habiendo iniciado las labores académicas.»
En conferencia de prensa, el CNH anuncia que una comisión de estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras está elaborando un proyecto de estudio que servirá de base para que la UNAM sea en el futuro una universidad crítica y desarrolle su labor académica dentro de la autogestión. Igualmente se informa que la Facultad de Derecho está preparando un estudio acerca de la reestructuración de la policía.

Influencia extranjera

El movimiento estudiantil se desarrolló en un ambiente de protestas juveniles como lo fueron el Mayo francés y la Primavera de Praga, y muchas de sus ideas de no violencia afectaron el movimiento. Sin embargo, el gobierno no tardó en acusar a los estudiantes de comunistas.[31] usando su aparato propagandístico para defender su versión de los hechos y culpar a los jóvenes, como fue el uso de los noticieros de Telesistema Mexicano,[32] publicar libros apócrifos[33] e insistir en la influencia de agentes rusos y cubanos en el movimiento. Sin embargo, los documentos desclasificados posteriores de la CIA revelaron que las acusaciones del gobierno mexicano resultaron infundadas.[16][20][34][35]

El gobierno mexicano se vio presionado por la aproximación de los Juegos Olímpicos bajo la amenaza de que serían cancelados si seguían los disturbios.[36][37][20]

El batallón Olimpia

Batallón Olimpia
Activa 1968
País México
Rama Gobierno
Tipo Grupo paramilitar
Función seguridad en los Juegos Olímpicos
Especialización provocación, represión y desaparición de personas
Tamaño 600 elementos
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El batallón Olimpia fue el grupo de choque creado por el gobierno mexicano para «garantizar la seguridad» en los XIX Juegos Olímpicos y que en vista del movimiento estudiantil fue usado como grupo de represión para infiltrarse, provocar y detener manifestantes durante la serie de protestas del verano de aquel año. Para no ser agredidos, arrestados o confundidos con civiles, se distinguían de los manifestantes por usar un guante o pañuelo blanco en la mano izquierda.[38][16] El agrupamiento estaba conformado por cerca de 600 elementos que provenían de distintas zonas militares de México, pero no eran los únicos que hacían uso de la contraseña blanca, ya que también participaban elementos del Estado Mayor Presidencial, Guardias Presidenciales y de la Dirección Federal de Seguridad.[16] La participación del Batallón Olimpia comenzó desde el 28 de agosto de 1968 cuando apostaron francotiradores en la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. También participaron activamente en la ocupación del Casco de Santo Tomás y de la Ciudad Universitaria.[16] Originalmente, los altos mandos del batallón lo clasificaron como un agrupamiento "en reserva" sin mencionar el uso de la contraseña blanca o de la vestimenta de civil.[16]

El miércoles 2 de octubre de 1968, cuando los estudiantes hacían un mitin en Tlatelolco, los integrantes del batallón Olimpia llegaron y los cercaron en el corredor del tercer piso del edificio Chihuahua. Debido a la confusión inicial, los soldados dispararon también a los miembros del Batallón Olimpia, quienes pidieron que cesara el tiroteo debido a que podían identificarse.[16][39] Una vez acabada la refriega, el Olimpia y el Ejército se coordinaron mutuamente para trasladar detenidos en la planta baja del Edificio Chihuahua.[38]

Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado

En enero de 2005, la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP), solicitó la aprehensión de 55 personas presuntamente responsables de la matanza de Tlatelolco. En mayo de 2005, la FEMOSPP aseguró que el ex presidente Luis Echeverría sería consignado ante un juez penal federal. Para entonces, la fiscalía consideraba también como sospechosos de la matanza tanto al ex presidente, como al ex procurador general de la República, Julio Sánchez Vargas; al ex agente del Ministerio Público, Salvador del Toro Rosales; al entonces subdirector de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), Luis de la Barreda Moreno; y al entonces comandante de un grupo de agentes, Miguel Nazar Haro.

En noviembre de 2006 el juez José Mattar, responsable del Segundo Tribunal Unitario en Materia Penal, ordenó la detención de Luis Echeverría. Se ordenó su arresto domiciliario, debido a su avanzada edad. En julio, un tribunal federal concedió un amparo contra el auto de formal prisión, y se ordenó levantar el arresto domiciliario.

El titular del Tercer Tribunal Unitario en Materia Penal, Jesús Guadalupe Luna Altamirano, exoneró a Echeverría al considerar que no existía alguna prueba que lo inculpara como responsable de los hechos ocurridos cuando fue secretario de Gobernación; si bien determinó que hubo genocidio planeado y ejecutado.

La FEMOSPP dio a conocer en febrero del 2006 un importante documento sobre el periodo de la Guerra sucia en México en el cual incluyó al movimiento estudiantil de 1968[10]

Día de duelo nacional

El 8 de noviembre de 2011, el Congreso de la Unión declaró el 2 de octubre, día de duelo nacional. Además, se propuso inscribir dicha fecha en el muro de honor de la Cámara de Diputados, en memoria de los "mártires de la democracia".[40]

Libros

Películas

Participación de artistas mexicanos

Durante el movimiento estudiantil varios artistas participaron en un mural colectivo en apoyo de las demandas estudiantiles. El mural improvisado y colectivo fue pintado durante varios domingos en los festivales populares que organizaba el Comité de Huelga en la explanada de la UNAM, sobre las láminas acanaladas de zinc que cubrían las ruinas del monumento a Miguel Alemán Valdés. Sobre las láminas de zinc que lo cubrieron, también pintaron: Guillermo Meza, Lilia Carrillo, Benito Messeguer, José Luis Cuevas, Fanny Rabel, Gustavo Arias Murueta, Manuel Felguérez, Pedro Preux, Ricardo Rocha, Carlos Olachea, José Muñoz Medina, Francisco Icaza, Adolfo Mexiac y Manuel Pérez Coronado, entre otros.

En la pintura predominaban los trazos y colores de fuerte expresión y varios artistas rescataron los sucesos de manera muy elocuente. Por ejemplo Gustavo Arias Murueta colgó una muñeca deshecha, de cuyo vientre destrozado saltaban cordones de colores; con ese pequeño objeto rendía homenaje a la joven que había fallecido por estallamiento de vísceras el 28 de agosto en la represión ocurrida en el Zócalo de la Plaza de la Constitución (Ciudad de México)[41] [42][43][44][29]

Bibliografía

Referencias

  1. En su quinto informe de gobierno en 1969, Díaz Ordaz declaró «Asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política e histórica por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado».
  2. «No, la orden fue al Ejército. En realidad todo lo manejó Diaz Ordaz», en Cárdenas, Rogelio. «Díaz Ordaz “lo manejó todo”», nota en el periódico El Universal, 28 de septiembre de 2008.
  3. Testimonios directos, documentales y autores como Julio Scherer García, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska e informes desclasificados del Gobierno de Estados Unidos por The National Security Archive son un ejemplo.
  4. Petiffer, J. Despacho informativo de la BBC sobre los acontecimientos de los primeros días de octubre de 1968. Consultado el 20 de mayo de 2012.
  5. 1 2 BBC ON THIS DAY."1968: Student riots threaten Mexico Olympics". 02 Oct. 2005. Consultada el 20 de mayo de 2012.
  6. 1 2 Aristegui Noticias (1 de octubre de 2013). «Los muertos de Tlatelolco, ¿cuántos fueron?». Consultado el 11 de diciembre de 2014.
  7. Matthew C. Gutmann, The Romance of Democracy: Compliant Defiance in Contemporary Mexico (Berkeley, CA: University of California, 2002), p.64
  8. Los Muertos de Tlatelolco / The Dead of Tlatelolco
  9. Sarmiento, Sergio. «Los mitos de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968». Terra.
  10. 1 2 Informe General de La Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP)
  11. El movimiento del 68: un legado perdurable, entrevista con el doctor Carlos Aguirre
  12. 1 2 3 La Represión en México
  13. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 Los sexenios: Gustavo Díaz Ordaz, Edit. Clío.
  14. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 Cronología del movimiento estudiantil
  15. Werner, Michael S., ed. Encyclopedia of Mexico: History, Society & Culture. Vol. 2 Chicago: Fitzroy Dearborn Publishers, 1997.
  16. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 Canal 6 de Julio, Tlatelolco: Las Claves de la Masacre
  17. 1 2 Juan Arvizu Arrioja, "México 68: Toman Casco de Santo Tomás tras 12 horas de combate", El universal, Mexico, 22 September 2008.
  18. Justo Igor de León Loyola, La noche de Santo Tomás, Ediciones de Cultura Popular, Mexico, 1988.
  19. Aguayo Quezada, Sergio. La Charola: Una historia de los servicios de inteligencia en México, 2001, Págs. 133-137
  20. 1 2 3 Proceso: 30 Años Después Testimonios de Tlatelolco, 1998
  21. "The death of Tlatelolco"
  22. Poniatowska, Elena. La noche de Tlatelolco. Editorial Era
  23. Proceso: Los Muertos de Tlatelolco "John Rodda, un reportero de deportes para el periódico británico The Guardian, estaba en México cuando ocurrió la masacre. Con base en lo que presenció y las entrevistas que realizó, Rodda originalmente reportó que 325 personas habían muerto en la Plaza de las Tres Culturas."
  24. “The Killer Olimpics”, The Guardian, 18-VIII-1972.
  25. Los centenarios de las "revoluciones" mexicanas "Las tropas militares y el grupo paramilitar Batallón Olimpia reprimieron duramente a los manifestantes, provocando, según investigaciones del periodista inglés John Rodda, 250 muertos y miles de detenidos."
  26. Matthew C. Gutmann, The Romance of Democracy: Compliant Defiance in Contemporary Mexico (Berkeley, CA: University of California, 2002), p. 64.
  27. Castañeda, J. "Los 68 del 68". Periódico Reforma, publicado el 30 de agosto de 2006.
  28. Muertos de la Matanza de Tlatelolco.
  29. 1 2 "Crónica 1968", Daniel Cazés, Plaza y Valdés, 391 páginas, 1993.
  30. 1968: El Fuego de la Esperanza, Raúl Jardón
  31. La CIA en México: Conjura comunista y tentación golpista
  32. Teletiranía: la dictadura de la televisión en México
  33. "El Móndrigo": cinco anécdotas falsas sobre el movimiento del 68
  34. Proceso: Tlatelolco- la Impunidad 40 Años Después, 2008
  35. The Tlatelolco Massacre: U.S. Documents on Mexico and the Events of 1968
  36. John R. Rodda, “‘Prensa, Prensa,’ A Journalist’s Reflections on Mexico ’68.” Bulletin of Latin American Research 29, Issue Supplement s1 (2010): 11-22.
  37. Journal of Undergraduate Research on Mexico
  38. 1 2 2 de octubre: imágenes de un fotógrafo del gobierno
  39. ¡Somos el Batallón Olimpia! Crónica de Francisco Ortiz Pinchetti en la tarde del miércoles 2 de octubre de 1968.
  40. «Declaran 2 de octubre día de duelo nacional». Consultado el 8 de noviembre de 2011. La Razón de México
  41. La era de la discrepancia, p35, 38, 46, 55 y 458. Olivier Debroise, Universidad Nacional Autónoma de México. Museo Universitario de Ciencias y Arte. UNAM, 2006. ISBN 968-9056-00-X
  42. Ignacio Asúnsolo. Escultor (1890-1965). Exposición antológica. Museo Nacional de Arte, 1985.
  43. Raquel Tibol: Confrontaciones, crónicas y recuento. Ediciones Sámara, 1992.
  44. Evocación del mural improvisado y colectivo de 1968, Revista Proceso, Raquel Tibol, 2010

Véase también

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