Obispo

Escudo de armas de los obispos.

En la cristiandad, un obispo (del latín episcopus; en griego ἐπίσκοπος, 'vigilante', 'inspector', 'supervisor' o 'superintendente') es un sacerdote que recibe el sacramento del orden sacerdotal en su máximo grado, que es el episcopado. Casi todas las iglesias cristianas de carácter Católico cuentan con obispos, como la Iglesia católica romana, las Iglesias ortodoxas y la Comunión Anglicana. Desde un punto de vista etimológico, el obispo es aquella dignidad eclesiástica encargada del control y vigilancia del cumplimento de las leyes de la Iglesia o Derecho canónico en el territorio de su jurisdicción o diócesis. La Iglesia católica, de acuerdo con su derecho canónico, considera al obispo como el miembro de la Iglesia que ha recibido la plenitud del sacerdocio ministerial por el sacramento del orden, sucesor de los apóstoles y pastor encargado del gobierno de una diócesis; en virtud de la colegialidad, comparte con el papa y con los demás obispos la responsabilidad sobre la Iglesia entera. Los obispos poseen símbolos distintivos que muestran su dignidad. En el catolicismo, usan vestiduras de color, un anillo y una cruz. En las ceremonias solemnes, llevan la mitra y el báculo pastoral. Es un líder espiritual que sucede al Papa.

Clases de obispos

Características

Cada obispo tiene a su cargo el gobierno y cuidado de una Iglesia local, organizadas territorialmente como diócesis (a modo de las romanas). Cada diócesis se estructura habitualmente alrededor de una ciudad, y en esa ciudad se encuentra la iglesia principal (catedral), de la que es titular su obispo y en donde se encuentra su cátedra (sitial), lugar desde donde preside las celebraciones litúrgicas, eventualmente imparte justicia y confiere los sacramentos.

Las cualidades de un obispo en el Nuevo Testamento

La Primera epístola a Timoteo, 1 Timoteo, Capítulo 3, recoge los requisitos de los obispos:

Palabra fiel: «Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; que no sea dado al vino ni amigo de peleas; que no sea codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad; pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?; que no sea un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

Estas estipulaciones son seguidas por todas las confesiones cristianas. Lo único que varía es la posibilidad de contraer matrimonio, la cual es negada en las iglesias católica, ortodoxa y copta, entre otras.

Actualmente la Comunión Anglicana y Los Ortodoxos sí aceptan el hecho de que sus sacerdotes contraigan matrimonio, no obstante la iglesia Católica Romana tiene en su seno sacerdotes casados como los uniatas de oriente y a muchos anglicanos que hoy dependen de Roma.

Orden de los obispos según Isidoro de Sevilla

En sus Etimologías del siglo VII, Isidoro de Sevilla considera al obispo como el mayor grado de clérigo y distingue para él, cuatro órdenes:[1]

Forma de elección de los obispos

Originalmente cada obispo era elegido por el clero y los fieles de la diócesis por aclamación. Las dificultades derivadas de este procedimiento electivo pronto llevaron a abusos, y pasaron a ser elegidos solo por el clero. Progresivamente fue centralizándose el nombramiento, para terminar esta responsabilidad electiva en los presbíteros del cabildo catedralicio. En ciertas épocas, los gobernantes de los países (emperadores, reyes) proponían una terna (derecho de presentación) y el papa elegía entre ellos. Se trataba de una prerrogativa de los gobernantes seculares para evitar que sus diócesis fueran regidas por prelados que no asistían a su sede (los Reyes Católicos de España, entre otros, obtuvieron este privilegio, dada la ambición de los clérigos italianos por obtener los beneficios de las ricas sedes españolas).

En la actualidad, los obispos son nombrados de manera directa por el Papa en el caso de la Iglesia católica o el patriarca en el caso de la Iglesia ortodoxa y copta. El modo que sigue la Iglesia católica es el siguiente: El nuncio apostólico de cada país reúne información en cada provincia eclesiástica del país sobre los candidatos al episcopado, enviándola a la Santa Sede. Una vez estudiado cada caso, se procede a la elección. El nuncio consulta al sacerdote si acepta su elección como obispo. Una vez que el presbítero ratifica su deseo, se emite la bula y se hace público el nombramiento episcopal. En algunos casos, suele emitirse un Decreto de la Congregación para los Obispos, si es designado Auxiliar de una Diócesis y Titular de otra extinta, siendo este documento, sellado por el Papa con el Sello de Plomo.

Los obispos en la Iglesia católica

Obispo latino con las tradicionales vestimentas

En la Iglesia Católica los obispos son los sucesores de los apóstoles, y como tales, son constituidos como pastores para que sean maestros de la doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros para el gobierno.[2] El obispo tiene la plenitud del sacerdocio, con potestad total, por la que gobierna una iglesia local o particular en comunión con el papa. El obispo en cada diócesis ocupa el centro de la iglesia local, y, ayudado por su presbiterado, tiene autoridad máxima en materia de magisterio, santificación y gobierno. El obispo tiene también la responsabilidad de la pastoral de la diócesis.

El obispo que está a cargo de una diócesis se le conoce también como obispo ordinario u obispo diocesano.

Los obispos titulares,[3] llamados obispos in partibus infidelium, son aquellos que no tienen responsabilidad territorial y se los designa para ayudar a algún obispo ordinario. Estos son los obispos auxiliares y los obispos coadjutores. Para proceder a su consagración se los crea "titulares" de una antigua diócesis, que esté hoy desaparecida. También se consagran obispos titulares a quienes forman la jerarquía de la Curia romana y de la diplomacia vaticana, sin responsabilidades en la cura de almas.

Los arzobispos y patriarcas son, en realidad, obispos a cargo de una sede metropolitana (archidiócesis), con la misma plenitud de orden que aquellos de sus compañeros que tienen el título de una diócesis local, pero con diferente función "administrativa" en las denominadas provincias eclesiásticas o agrupaciones de diócesis. En la práctica, es una distinción honorífica más que otra cosa, que también se da algunos obispos destacados, de territorios históricamente importantes pero sin ser sede metropolitana (Barcelona hasta hace poco o La Seo de Urgel -por designación pontificia 'ad casum' por corresponderle el principado de Andorra-, ambas en España) y a algunos cargos de la curia así como a los Nuncios Apostólicos, a quienes se les designa como obispos titulares pero de alguna antigua sede con carácter metropolitano.

Los obispos forman, junto con el papa, quien es a su vez obispo de Roma, el colegio episcopal, en el que este último ostenta la primacía: «En virtud de su oficio, el Romano Pontífice no sólo tiene potestad sobre toda la Iglesia, sino que ostenta también la primacía de potestad ordinaria sobre todas las iglesias particulares y sobre sus agrupaciones, con lo cual se fortalece y defiende al mismo tiempo la potestad propia, ordinaria e inmediata que compete a los obispos en las iglesias particulares encomendadas a su cuidado».[4]

Vestimentas de un obispo

Vestimenta de diario de un obispo
Hábito coral de un obispo

Atributos de un obispo

Elementos comunes del escudo heráldico de un obispo

Un obispo de la Iglesia católica tiene diferentes atributos característicos:

Cualidades exigibles en un obispo

Siguiendo los consejos paulinos a Timoteo, el Código de Derecho Canónico de 1983 en su canon 378, establece que, para la idoneidad de los candidatos al episcopado, se requiere que el interesado sea:

El juicio definitivo sobre la idoneidad del candidato corresponde al Papa.

Texto de juramento obispal salmantino

Nombramiento de obispos

En la Iglesia católica el nombramiento de obispos es una atribución exclusiva del papa, y sus mecanismos están recogidos por el Código de Derecho Canónico de 1983 en su canon 377:

1. El Sumo Pontífice nombra libremente a los obispos, o confirma a los que han sido legítimamente elegidos.
2. Al menos cada tres años, los obispos de la provincia eclesiástica o, donde así lo aconsejen las circunstancias, los de la Conferencia episcopal, deben elaborar de común acuerdo y bajo secreto una lista de presbíteros, también de entre los miembros de institutos de vida consagrada, que sean más idóneos para el episcopado, y han de enviar esa lista a la Sede Apostólica, permaneciendo firme el derecho de cada obispo de dar a conocer particularmente a la Sede Apostólica nombres de presbíteros que considere dignos e idóneos para el oficio episcopal.
3. A no ser que se establezca legítimamente de otra manera, cuando se ha de nombrar un obispo diocesano o un obispo coadjutor, para proponer a la Sede Apostólica una terna, corresponde al legado pontificio investigar separadamente y comunicar a la misma Sede Apostólica, juntamente con su opinión, lo que sugieran el arzobispo y los sufragáneos de la provincia a la cual pertenece la diócesis que se ha de proveer o con la cual está agrupada, así como el presidente de la Conferencia episcopal; oiga además el legado pontificio a algunos del colegio de consultores y del cabildo catedral y, si lo juzgare conveniente, pida en secreto y separadamente el parecer de algunos de uno y otro clero, y también de laicos que destaquen por su sabiduría.
4. Si no se ha provisto legítimamente de otro modo, el obispo diocesano que considere que debe darse un auxiliar a su diócesis propondrá a la Sede Apostólica una lista de al menos tres de los presbíteros que sean más idóneos para ese oficio.
5. En lo sucesivo no se concederá a las autoridades civiles ningún derecho ni privilegio de elección, nombramiento, presentación y designación de obispos.

Instituciones colegiales

Como se ha mencionado, los obispos son miembros del colegio episcopal —cuya cabeza es el Sumo Pontífice— en virtud de la consagración sacramental y de la comunión jerárquica con la cabeza y demás miembros del colegio. La potestad del colegio de los obispos sobre toda la Iglesia se ejerce de modo solemne en el Concilio ecuménico.[5]

Por otra parte, los obispos escogidos de las distintas regiones del mundo se reúnen en ocasiones determinadas para fomentar la unión estrecha con el papa y entre ellos. A esta asamblea se le llama sínodo de los obispos y está regulada por el Código de Derecho Canónico en los cánones 342 a 348.

Tratamiento institucional de los obispos

El tratamiento tradicional en España para el clero de cualquier cargo en la curia era de «Ilustrísima». Sin embargo los títulos oficiales usados por la Iglesia son los que ahora se detallan:[6]

Pese a que tradicionalmente se les haya llamado como Su Ilustrísima o Ilustrísimo señor, este título corresponde únicamente a los miembros de la curia diocesana, vicarios territoriales, vicarios y pro-vicarios generales (que pueden hacer en ciertos casos las veces del obispo), miembros del tribunal eclesiástico metropolitano, rectores del seminario diocesano y demás a quien el ordinario conceda el título. Los miembros del cabildo catedralicio o de los cabildos colegiales tienen el título de Muy Ilustres señores.

Legislación canónica

Todo lo referido a los obispos en la Iglesia Católica está legislado en el Código de Derecho Canónico de 1983, libro II, parte II, sección II, título I, capítulo II, cc. 375-411.[8]

Obispos católicos de ritos orientales

Los obispos en la Iglesia ortodoxa

Obispo ortodoxo

El obispo tiene el más alto grado de jerarquía en la Iglesia ortodoxa. Es la personificación de la sucesión apostólica y quien preside la Divina Liturgia. Es el icono de Cristo y pastor de una iglesia en particular a la que llamó en sus títulos oficiales. Es el supervisor y el jefe de la doctrina y la enseñanza de su rebaño y el responsable de asegurar la comunión en su diócesis y de la comunión de su Iglesia con las otras iglesias ortodoxas.

Sólo los hieromonjes (monjes-sacerdotes) tienen acceso al episcopado, por lo tanto, los obispos ortodoxos están obligados al celibato, en contraposición de los sacerdotes ortodoxos que sí pueden casarse (pero sólo antes de su ordenación al diaconado).

Títulos episcopales

Un obispo puede llevar a diferentes títulos:

Atributos del obispo

Obispo ortodoxo portando su mandyas

Un obispo de la iglesia ortodoxa tiene diferentes atributos característicos:

En la liturgia, cuando oficia el obispo (Divina Liturgia Pontifical) su vestimenta episcopal cambia:

Tratamiento institucional de los obispos

El tratamiento tradicional es de "Su Eminencia" (abreviado S. E. Mons.) y en el caso de los arzobispos y metropolitanos "Su Eminencia Reverendísima" (en abreviatura S. E. R. Mons.). En el trato ordinario, monseñor. En la firma los obispos ponen su nombre monacal (antepuesto de una cruz), la sede (la ciudad y el territorio diocesano) y a la iglesia a que pertenecen. Por ejemplo:

+ Tarasios Arzobispo Metropolitano de Buenos Aires y Exarca de Sudamérica Patriarcado Ecuménico de Constantinopla

Los obispos en las iglesias protestantes

Los obispos en las iglesias anglicanas y episcopales

Estas iglesias consideran como uno de sus características la organización jerárquica fundamentada en la sucesión apostólica, como lo hace la Iglesia católica.

Al separarse la Iglesia de Inglaterra de la auctoritas del papa en tiempos de Enrique VIII, la mayoría de los obispos y sacerdotes se adhirieron al Acta de Supremacía, y en ellos permanece la sucesión apostólica, por lo que no dudan de que sus obispos y presbíteros estén legítimamente ordenados.

Los obispos anglicanos y episcopales son cabeza de sus respectivas diócesis y se organizan en iglesias nacionales bajo la presidencia (como primum inter pares) de uno de ellos, quien ostenta el título de "Arzobispo, Obispo Primado u Obispo Presidente", y todas las iglesias nacionales que pertenecen a la Comunión Anglicana, se reúnen en el Consejo Anglicano, presidido honoríficamente por el arzobispo de Canterbury, cabeza de la Iglesia de Inglaterra. Las virtudes exigibles a un obispo son similares a las que piden católicos y ortodoxos, y la forma de acceso al episcopado suele desarrollarse dentro de una carrera eclesiástica, de tipo funcionarial. Los obispos son elegidos por el sínodo de la diócesis, y su elección usualmente confirmada por la autoridad metropolitana. Aunque ya en 1947 se ordenó como "presbítera" a una mujer, a partir de la década de 1990 algunas iglesias nacionales admiten la ordenación episcopal de mujeres.

Los obispos en las iglesias evangélicas

También hay obispos en estas Iglesias. Generalmente no utilizan vestiduras sagradas diferenciadas. Muchas de las iglesias evangélicas tienen el triple orden de obispos, presbíteros y diáconos, y son ministros ordenados; en otras los ministros son simplemente un hermano que los guía. En el caso de las iglesias evangélicas con obispos, son muy respetados quienes ostentan esta dignidad.

Desde el año 2000, muchos obispos evangélicos de corte pentecostal están utilizando la camisa clerical. En otras, al ser ordenados como pastores o como obispos se les coloca una banda con su título correspondiente, como es el caso del Concilio Evangélico de Chile y la Misión de la Iglesia del Señor en Chile.

Obispos católicos canonizados durante el siglo XX

Durante el siglo XX fueron canonizados veintidós obispos en la Iglesia católica:[9]

Véase también

Referencias

  1. San Isidoro de Sevilla, Etimologías, Libro VII, Ediciones de Oroz Reta y M. Díaz y Díaz, vol. I, B.A.C., Madrid, 1982, p. 679-681.
  2. (Código de Derecho Canónico, can. 375, 1)
  3. (Código de Derecho Canónico, can. 333, 1)
  4. (Código de Derecho Canónico, can. 336 y ss.)
  5. http://www.protocolo.org/social/tratamientos/tratamientos_eclesiasticos_como_tratar_a_los_cargos_eclesiasticos_tratamientos_en_la_iglesia.html
  6. Uno de los requisitos para ser elegido obispo es ser doctor en teología, pues como pastor de la diócesis propia, es su primer intérprete y maestro, y tiene el título de Doctor.
  7. Juan Pablo II. Homilía en la Misa de clausura de la X Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos (27-X-2001)

Enlaces externos

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