Semana

Página del día 12 de diciembre de 1937, sexto día de la semana de seis días, del calendario revolucionario soviético: "Día de elecciones al Soviet Supremo de la Unión Soviética".

Se conoce como semana (del latín tardío septimāna, y este del latín septem, ‘siete’)[1] al ciclo compuesto por siete jornadas seguidas; es decir al período de 7 días naturales con carácter de consecutivos, que de acuerdo a la norma ISO 8601 adoptada por la mayoría de los países del mundo, comienza el lunes y finaliza el domingo,[2][3] aunque hay países que consideran el primer día de la semana al domingo y el último al sábado, de acuerdo con la semana litúrgica.[3][4]

La semana es el período de tiempo estándar utilizado para los ciclos de días de trabajo y de descanso en la mayoría de las partes del mundo.

Los siete días que forman la semana son:

  1. lunes
  2. martes
  3. miércoles
  4. jueves
  5. viernes
  6. sábado
  7. domingo

Historia de la semana

Calendario 2012 de un centro catalán de divulgación e investigación, y en donde se indican los meses del año y los días de la semana.

El origen de la semana de siete días

En las primeras épocas de la humanidad, cuando los seres humanos descubrieron el ciclo solar (la regularidad de la aparición del verano y del invierno), se dieron cuenta de que se podía medir el tiempo transcurrido y la edad de una persona por la cantidad de pasos del invierno a la primavera (caracterizados por el derretimiento del hielo) que había vivido. Cuando se conoció más el ciclo anual, se pudo dividir en 4 estaciones trimestrales (más o menos convencionales, ya que las estaciones nunca duraban la misma cantidad de tiempo ni eran exactamente iguales).

En algún momento ―antes o después del descubrimiento anterior― se descubrió el ciclo de las fases lunares. La Luna pasa por cuatro momentos fáciles de discriminar:

Entre dos fases lunares hay aproximadamente una semana de siete días.

En las religiones judeocristianas y musulmanas, por su parte, definen el origen de la semana como el tiempo que tardó Dios en crear los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos (Génesis 1:1 - 2:4).

El origen de los nombres de los días de la semana

El origen de estos nombres está en la observación del cielo por los antiguos. Durante el año, la inmensa mayoría de los astros visibles no cambiaban de posición unos con respecto a otros. Sin embargo, aquellos hombres observaron a simple vista siete cuerpos celestes que sí variaban de posición: el Sol, la Luna, y los cinco planetas que pueden verse a simple vista: Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno.

En hebreo simplemente se numeran (primer día, segundo día, etc.) contando desde el domingo, excepto el séptimo y último, que se llama shabbat.

En árabe también se numeran excepto el séptimo asSabt y el sexto al-Jum'ah (día de la reunión en la mezquita).

En griego moderno también se numeran excepto el séptimo sávato, el primero kyriakí (día del Señor), y el sexto paraskeví (día de la preparación).

En portugués los día de lunes a viernes se llaman Segunda-feira, Terça-feira, Quarta-feira, Quinta-feira, y Sexta-feira, y los dos restantes se llaman como en español, Sábado y Domingo.

Mientras que los idiomas mediterráneos orientales reflejan la numeración de los días de la semana, los idiomas de Europa Occidental (excepto el portugués) reflejan los nombres de los astros móviles del firmamento: Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno, Sol. Estos siete cuerpos celestes dieron sus nombres a los días de la semana: lunes, martes, miércoles, jueves, viernes. En español, sábado procede de la palabra hebrea shabbat (día de descanso), y domingo de la palabra latina domínica (día del Señor). No obstante, en algunos idiomas (como el inglés, por ejemplo), se mantienen los nombres originales de estos dos días: saturday (día de Saturno) y sunday (día del Sol); y en otros idiomas se sustituyen los dioses grecorromanos con los dioses germánicos más o menos correspondientes. Así, el dios germánico de la guerra Tiw (tuesday) sustituye al marcial grecorromano Marte, el principal dios germánico Woden (wednesday) al dios secundario Mercurio, el importante dios guerrero Thor (thursday) al importantísimo Júpiter, la diosa de la fertilidad Freya (friday) a la diosa del amor Venus.

Los nombres latinos de los dioses relacionados con los astros móviles del firmamento son meras transliteraciones de los nombres griegos, los cuales a su vez son transliteraciones de los nombres babilónicos, los cuales se remontan a los sumerios.[cita requerida] Sin embargo, hubo una mala interpretación, son ejemplos: Nergal es el dios de la guerra pero también de la pestilencia y especialmente del infierno, de esta manera se superpone con el griego Hades. Mientras Cronos es el padre de Zeus, Ninurta es el hijo de Enlil.[cita requerida]

español domingo lunes martes miércoles jueves viernes sábado
albanése diele hënëe martëe mërkurëe enjtee premtee shtunë
alemánSonntagMontagDienstagMittwochDonnerstagFreitagSamstag
asturiano, leonésdomingullunesmartesmiércolesxuevesvienressábadu
catalán, valencianodiumengedillunsdimartsdimecresdijousdivendresdissabte
chino星期天
(Xingqitian)
星期一
(Xingqiyi)
星期二
(Xingqier)
星期三
(Xingqisan)
星期四
(Xingqisi)
星期五
(Xingqiwu)
星期六
(Xingqiliu)
estoniopühapäevesmaspäevteisipäevkolmapäevneljapäevreedelaupäev
esperantodimanĉolundomardomerkredoĵaŭdovendredosabato
euskeraigandeastelehenAstearteasteazkenostegunOstiralLarunbat
francésdimanchelundimardimercredijeudivendredisamedi
gallegodomingolunsmartesmércoresxovesvenressábado
griegoΚυριακήΔευτέραΤρίτηΤετάρτηΠέμπτηΠαρασκευήΣάββατο
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inglésSundayMondayTuesdayWednesdayThursdayFridaySaturday
italianodomenicalunedìmartedìmercoledìgiovedìvenerdìsábato
japonés日曜日
(Nichiyoubi)
月曜日
(Getsuyoubi)
火曜日
(Kayoubi)
水曜日
(Suiyoubi)
木曜日
(Mokuyoubi)
金曜日
(Kinyoubi)
土曜日
(Doyoubi)
latíndies soliisdies lunaedies martisdies mercuriidies iovisdies venerisdies saturnis
mapudungunkiñe anteepu antekila antemeli antekechu antecayu anteregle ante
neerlandészondagmaandagdinsdagwoensdagdonderdagvrijdagzaterdag
polacoNiedzielaPoniedziałekWtorekŚrodaCzwartekPiątekSobota
portuguésdomingosegunda-feiraterça-feiraquarta-feiraquinta-feirasexta-feirasábado
rumanoduminicălunimarţimiercurijoivinerisâmbătă
turcopazarpazartesisaliçarşambaperşembecumacumartesi

El orden de los días de la semana

Samuel A. Goudsmit, en El tiempo (Nueva York, 1966, pág. 24), prueba que los egipcios dividían cada uno de los 12 meses de 30 días (de su año de 360 días) en tres semanas de 10 días. Lo mismo hacían los griegos de esa época. No se sabe en qué momento cambiaron ese calendario por la adoración de los planetas, pero debe haber sido antes del siglo IV a. C., ya que Heródoto, en La historia (2.82), escribió: «Estos son algunos de los hallazgos de los egipcios. Descubrieron que [...] cada día le pertenece a un dios».

Stephen Herbert Langdon, en La mitología de todas las razas (Nueva York, 1964, pág. 154) prueba que los seguidores del culto a Sin (en Harrán), a quienes los escritores árabes y sirios conocían como arranianos o sabeanos les habían puesto los nombres de los planetas a sus días. Como los hebreos y otros pueblos, consideraban que el día dedicado a Saturno era el séptimo día, así que comenzaban la semana con un día dedicado al Sol. Para el resto de los días utilizaban el mismo orden que los egipcios.

Steven L. Renshaw, en El sistema solar y los nombres de los días, demuestra que esos mismos astros del sistema solar, y en la misma secuencia, se usaron para nombrar los días en India, Tíbet y Birmania. También sucedió lo mismo en Japón, pero esa costumbre se ha podido rastrear solo hasta mil años atrás.

Los soldados romanos estacionados en Egipto se acostumbraron a la semana pagana de siete días y poco a poco la introdujeron en su país, reemplazando la semana oficial de ocho días (octaviano, César Augusto) y los siguientes gobernantes romanos toleraron esta práctica, que se oficializó con Constantino I el Grande en el año 321 de nuestra era.

La hipótesis más conocida acerca del origen del orden de los planetas es la siguiente: si se disponen los planetas de acuerdo al conocimiento erróneo ―desde una astronomía geocéntrica― que los antiguos tenían de sus respectivas distancias a la Tierra ―en realidad de cuánto tiempo tardaban en dar un ciclo completo en relación al fondo de estrellas―, el orden (de lejano a cercano, o de más lento a más rápido) sería:

Hora:123456789101112 131415161718192021222324 Astro → Día
Día 1 Saturno → Sábado
Día 2 Sol → Domingo
Día 3 Luna → Lunes
Día 4 Marte → Martes
Día 5 Mercurio → Miércoles
Día 6 Júpiter → Jueves
Día 7 Venus → Viernes

Algunos pueblos mediterráneos pensaban que cada hora del día era regida por el Sol, la Luna o uno de los cinco planetas conocidos en aquel entonces. Los cuales eran dioses que giraban eternamente alrededor de la Tierra. La secuencia en que ellos se gobernaban correspondía al orden inverso de sus distancias a la Tierra.

Según Michael Macrone, en su libro ¡Por Júpiter! (1992), en esa época los egipcios pensaban que el planeta más distante era Saturno. Por lo tanto creían que la primera hora era regida por Saturno, la segunda hora por Júpiter, y así por el estilo. También creían que después de que pasaban las primeras siete horas (regidas por los siete astros conocidos) la cuenta se repetía.

Según la Enciclopedia católica, en el artículo «Domingo», los antiguos egipcios creían que el planeta que regía la primera hora también regía el período completo de 24 horas, y daba su nombre a ese día.

Elias Joseph Bickerman, en Cronología del mundo antiguo (Universidad Cornell, 1968) afirma que Celso había escrito que esta misma doctrina formaba parte de la cosmogonía persa.

Hace 600 años, Chaucer describió estas mismas creencias (que él creía de origen griego) en su Tratado acerca del astrolabio (en el capítulo «Declaración especial acerca de las horas de los planetas»). El texto de Chaucer es traducción de un manuscrito griego mucho más antiguo.

Según Vetio Valente, quien vivió en el siglo II d. C. y es la autoridad más conocida sobre astrología en el mundo antiguo, la primera hora del día comenzaba al atardecer, lo cual era tradicional entre griegos y babilonios. Dice también que las mitades diurnas y nocturnas del día eran presididas por los astros que corresponden a la primera hora de cada mitad. Esto se confirma por un grafiti pompeyano que nombra el 6 de febrero del 60 un domingo, cuando actualmente se diría que fue miércoles. Al parecer, la cuenta de los días de la semana tras la primera hora diurna constituía una semana alterna a la ordinaria, como se desprende de las cartas pascuales del obispo Atanasio, y en una tabla de fechas pascuales para los años 311-369 que sobrevive en una copia etíope.

Es muy probable que los antiguos sumerios utilizaran este sistema para generar el orden de los días de la semana; lo que no se sabe es por qué lo hicieron, o sea, cuál era el mito que sostenía este ordenamiento.


Comienzo de la semana

Icono que marca día de la semana y del mes.

En 1988 se firmó la norma ISO 8601, que es la convención internacional que indica el orden de los días de la semana. Esta norma establece que la semana comienza el lunes y finaliza el domingo, siendo la norma que se sigue en la inmensa mayoría de los países del mundo.[3] Sin embargo, en los calendarios litúrgicos y en algunos países, la semana comienza el domingo.[3]

En 2012, en Reino Unido, la mayoría de las agendas y calendarios utilizan el lunes como comienzo de la semana; sin embargo algunos utilizan el domingo.[5]

En Brasil y Portugal, aunque la semana comienza el lunes desde los años noventa, los nombres de los días sugieren que tradicionalmente la semana comenzaba el domingo: el lunes se llama segunda-feira (‘segunda feria’), el martes terça-feira (‘tercera feria’), etc. De todas maneras se identifica al sábado y al domingo como fin de semana.

En el judaísmo, el comienzo y fin de la semana se basa en el escrito "...porque en seis días hizo Dios a los cielos y a la tierra, y en el día séptimo descansó" (Éxodo 31-16), dicho escrito va pegado a la creencia que los días comienzan con el atardecer y terminan con la caída del sol del día siguiente; “... y fue el anochecer y fue el amanecer de un día" (Génesis 1-5). Por eso, en Israel la semana comienza el sábado luego de la caída del sol (aunque la mayoría de las personas comienzan a trabajar el domingo, muchos negocios vuelven a iniciar labores desde el sábado por la noche).

Fin de semana

Las culturas con una fuerte herencia europea ―y algunas otras― toman el viernes, sábado y el domingo como el fin de semana.[5] Varios países musulmanes toman como fin de semana el sábado y el domingo (todos incluyen el viernes).[5] En 1976, cuando Argelia se independizó del Imperio francés, para diferenciarse de sus conquistadores cambió el fin de semana de sábado-domingo a jueves-viernes (que respeta el día sagrado musulmán del viernes).[6] A mediados de agosto de 2009, Argelia ―para aumentar el comercio con otros países― volvió a cambiar el fin de semana de jueves-viernes a viernes-sábado.[6]

Continuidad del ciclo de siete días

En Europa existe una tradición de reforma desde la época precristiana, prueba de ello son los calendarios solares y lunisolares como el calendario helénico, el calendario romano, el calendario juliano y hasta el actual calendario gregoriano.

Los soldados romanos estacionados en Egipto se acostumbraron a la semana pagana de siete días y poco a poco la introdujeron en su país, reemplazando la semana oficial de ocho días (octaviano, César Augusto) y los siguientes gobernantes romanos toleraron esta práctica, que se oficializó con Constantino I el Grande en 321 de nuestra era.

La revolución francesa instauró una semana de diez días, abolida por Napoleón.

La revolución rusa cambió a una semana de seis días, cinco laborables y uno de descanso, que perduró hasta 1940.

Los importantes cambios y reformas de calendario casi nunca interrumpieron el ciclo de siete días.

Hector Santos ―en «The day no filipinos were born» (‘El día en que no nació ningún filipino’); en Sulat sa Tansô, 3 de abril de 1997)― explica que Filipinas tenía la fecha española debido a que su contacto con Europa era a través del este (por América). Este desarreglo fue compuesto cuando el arzobispo de Manila decretó que no existiría el martes 31 de diciembre de 1844, y que el lunes 30 de diciembre de 1844 sería seguido por el miércoles 1 de enero de 1845.[5]

El 30 de marzo de 1867, el Imperio ruso vendió Alaska a Estados Unidos por 7,2 millones de dólares estadounidenses). Por eso su calendario juliano se cambió al gregoriano. El cambio requirió la pérdida de 12 días: el 6 de octubre de 1867 dio paso al 18 de octubre de 1867.[5]

La semana en los calendarios revolucionarios

En algunos calendarios revolucionarios la duración de la semana cambia, y cambia también el nombre de la misma, ya que etimológicamente el término «semana» proviene de «siete» (septem en latín).

Equivalencias de otras unidades de tiempo en semanas

Notas

  1. Real Academia Española (2014): «Semana», artículo en el Diccionario de la lengua española. Madrid: Espasa, 23.ª edición, 2014.
  2. «Definición de semana», artículo sin fecha en el sitio web Definición.de.
  3. 1 2 3 4 «¿Cuál es el primer día de la semana?», artículo de mayo de 2010 en el sitio web Saberia.
  4. «Semana litúrgica». Enciclopedia Católica Online.
  5. 1 2 3 4 5 «Calendar weeks»
  6. 1 2 «Algeria swaps weekend» (‘Argelia cambia el fin de semana’), artículo del 14 de agosto de 2009 en el diario The Telegraph (Londres).

Véase también

Enlaces externos

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